El aceite de oliva combate la diabetes y protege el hígado

Cuatro o cinco cucharadas de aceite de oliva virgen extra, combinadas con una dieta sana y equilibrada y una dosis diaria de ejercicio, ayudan a controlar la diabetes tipo 2, que se desarrolla especialmente en la edad adulta, y protegen el hígado.

Para revelar el efecto beneficioso adicional de nuestro querido aceite de oliva es un estudio realizado por la Universidad de Nápoles Federico II, presentado por Angela Rivellese en el congreso de la Asociación Europea para el Estudio de la Diabetes (Easd) en Berlín, previsto hasta el 5 de octubre.

Según el Dr. Rivellese, experto de la Sociedad Española de Diabetología (Sid), los ácidos grasos monoinsaturados presentes en este apósito ayudan a combatir eficazmente la acumulación de grasa en el hígado.

De hecho, el aceite de oliva -especialmente si se asocia a una actividad física regular y constante- puede reducir la acumulación de grasa en un 25-30%, mientras que el consumo de fibra -normalmente recomendado- contrae el porcentaje de grasa en un máximo de 4-6%.

Por lo tanto, los ácidos grasos monoinsaturados contenidos en el aceite de oliva son también muy útiles para los diabéticos, que en el 80% de los casos también registran esteatosis hepática, consecuencia de la resistencia a la insulina, a menudo ligada al avance y empeoramiento de la diabetes.

Los investigadores españoles llegaron a esta conclusión tras estudiar una muestra de 45 pacientes de diabetes tipo 2: los médicos pidieron a los voluntarios que siguieran, durante ocho semanas, una dieta rica en ácidos grasos monoinsaturados (contenidos no sólo en aceite de oliva, sino también en frutos secos, especialmente almendras, pistachos y avellanas), y al final de la prueba descubrieron que esta dieta había reducido la acumulación de grasa en un 25-30%. Todo el crédito a los ácidos grasos monoinsaturados!

“Por lo tanto, los ácidos grasos monoinsaturados son extremadamente útiles para los diabéticos -explicó el Dr. Rivellese- que padecen esteatosis hepática en el 80% de los casos: de hecho, la esteatosis está relacionada con la resistencia a la insulina, puede estar implicada en la aparición y la progresión de la diabetes y puede tener otras consecuencias perjudiciales para la salud.

El aceite de oliva de acuerdo con los médicos podría ayudar al hígado a consumir más grasa, pero por supuesto, como siempre, no debemos exagerar.

El consejo del experto es “no exceder y mantener el peso corporal adecuado” consumiendo no más de “4-5 cucharadas de aceite de oliva al día como condimento, como parte de una dieta con el número adecuado de calorías.

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